La tormenta siempre se anuncia. Le gusta lo dramático pero también lo sutil. Los detalles que desliza al pasar. Porque la tormenta no es solo el rayo, el exabrupto, el límite. La tormenta es el tiempo que te trajo hasta hoy. Es proceso. Es también sol.

Me gusta verla llegar. Siempre la veo llegar. La abrazo, sabiendo que es imposible esquivarla. Esquivarse. La respiro, sabiendo que se va a llevar algo consigo. Lo aparentemente inextirpable. Ese espacio que parece vacío, pero que es. No se puede ser inmune a la tormenta.

Diseñadora Gráfica y Artista Visual de Buenos Aires